© Diario LA SEGUNDA.
Aporte Privado a la Educación Pública
Por Florencia Larrain V.(*)

"Año a año, el SIMCE nos muestra como, a pesar del esfuerzo desplegado y el aumento de los recursos de nuestro presupuesto destinados a educación, la brecha entre los establecimientos privados y sus pares subvencionados y municipalizados sigue siendo inmensa. Esto se hace especialmente patente al momento de evaluar el grado de comprensión lectora que alcanzan los alumnos de diversos establecimientos''.
Mucho se ha hablado durante este año sobre la calidad de nuestra educación pública y de las medidas necesarias para lograr una mejoría que permita especialmente disminuir las enormes diferencias que existen hoy entre la educación municipalizada, subvencionada y privada. La idea evidentemente es la de nivelar hacia arriba a fin de asegurar en la práctica la igualdad de oportunidades a la que toda sociedad democrática aspira.
Medir calidad no resulta para nada fácil, especialmente en materia de educación. En una sociedad libre coexisten diferentes enfoques y valoraciones con respecto a lo que se considera como “educación de calidad”. Sin embargo existen parámetros objetivos que miden progreso y nivel de cumplimiento de ciertas competencias mínimas en las distintas áreas del saber. Dentro de estas áreas se encuentran las competencias lectoras. El sistema de evaluación que el Ministerio de Educación ha desarrollado al efecto parece ser un buen termómetro para aproximarse al menos a distinguir educación de mejor o peor calidad. En efecto, año a año, el SIMCE nos muestra como, a pesar del esfuerzo desplegado y el aumento de los recursos de nuestro presupuesto destinados a educación, la brecha entre los establecimientos privados y sus pares subvencionados y municipalizados sigue siendo inmensa. Esto se hace especialmente patente al momento de evaluar el grado de comprensión lectora que alcanzan los alumnos de diversos establecimientos.
Y para nivelar esa brecha existen medidas que son fáciles de implementar y están al alcance de nuestros medios. Un de ellas es crear bibliotecas, estimular la lectura poniendo al alcance de todos los escolares en un ambiente atractivo y estimulantes libros y material de aprendizaje. Al respecto numerosos estudios demuestran que los establecimientos que cuentan con este tipo de bibliotecas, especialmente si se encuentran a cargo de personal especializado en estimular y orientar la lectura, consiguen que sus alumnos obtengan mejor rendimiento.
En Chile, el Ministerio de Educación se encuentra desarrollando un proyecto en conjunto con la Sofofa y la Fundación Había una Vez que apunta a convertir las antiguas bibliotecas en lo que se denominan Centros de Recursos para el Aprendizaje (CRA), donde no sólo hay libros sino también DVDs, videos y cassettes.
Ya era hora que iniciativas como ésta comenzaran a materializarse. Resulta increíble que de las 8.566 escuelas básicas que hay en el país, sólo 1.953 cuenten con una biblioteca de estas características. Especialmente grave resulta esta carencia sabiendo que el costo de una biblioteca CRA alcanza a cinco millones de pesos. Si hablamos de focalizar el gasto, ¿cómo se explica que en los últimos cuatro gobiernos de la Concertación no se haya podido obtener financiamiento para nivelar, al menos en este aspecto, al 77% de las escuelas básicas que no cuentan con bibliotecas adecuadas con el 23% restante? Afortunadamente lo que sucede en los establecimientos de enseñanza media resulta más esperanzador ya que el 79% tiene una biblioteca de este tipo.
Aunque la inversión en bibliotecas por sí sola está lejos de solucionar el problema de la educación en Chile, que tiene raíces mucho más profundas, sin duda resulta una contribución práctica valiosa. Pero no deja de resultar paradójico que el financiamiento necesario para completar la extensa tarea que queda en las escuelas básicas, provenga de un convenio suscrito entre el Ministerio de Educación, la empresa privada y una fundación sin fines de lucro. En este marco serán las empresas quienes aportarán el dinero para financiar el paquete completo de materiales y volúmenes que necesita una biblioteca CRA. Espero que no sean éstas las empresas a las cuales se refería hace poco tiempo en afiebradas declaraciones la propia Ministra Provoste.
(*) Abogado PUC
Master en Ciencias Políticas U. de Heidelberg